jueves, 28 de noviembre de 2013

“Cantarle a alguien con los ojos cerrados me parece la forma más bonita de tener miedo.”
— Idol of Roses.


Ya no puedo más, siento que no tengo fuerzas para seguir haciendo nada.
Las peores cicatrices no son las pequeñas marcas que pueden verse en mi brazo, son las de dentro, las que no se ven.
He llegado a mi fin, a mi límite. Ya no puedo dar un paso más, no puedo. Ya me he estirado todo lo que podía, y más de lo que debía. Por ti. ¿Y qué recibo a cambio? Muchas veces ni la cuarta parte. Pero es igual, yo seguiré estirándome hasta que me duela. Más. 
Ya no soy capaz de pintar todo como un caminito de rosas perfecto. La realidad es totalmente distinta, la realidad es un montón de espinas que arañan, se clavan, se hunden en mi carne y luego escuecen.
Y en ese momento, en el que escuecen, llegas tú con un puñado de sal que echas en mi herida. Y yo sigo aguantando la situación, y sigo, y sigo. Pero ya no puedo, por mucho que quiera.
No tengo fuerzas para intentar ignorar las espinas, no tengo fuerzas para intentar esquivarlas. No tengo fuerzas ni para intentar esquivarte a ti y a tu sal.

La situación me duele, por mucho que tú no hagas nada. ¿Eso quiere decir que no tenga que doler? Pues duele, escuece y quema. Si pretendes que con todo esto yo esté bien, no puedes estar más equivocado.
Ayer pensé que me equivoqué, que era tonta por haber estado dando tantas vueltas al tema. Pero después de lo que ha pasado hace una hora, lo siento, sigo creyendo lo que todo este tiempo y aún más fuerte.
Y aunque tú no hagas nada, ella sí. Y duele. Pero es igual, tú siempre encontrarás un doble sentido a todo, por muy estúpido que sea, para intentar rebatir lo que yo diga y darle la cara a ella.
Eso me cansa.
Mientras a mí me habías dejado abandonada en un jodido laberinto de espinas, a ella le regalabas rosas. ¿También tiene que sentarme bien?
No. No. No. Y no.

Podría intentar que la situación no me hiciese tanto daño. ¿Crees que no lo intenté desde un principio? Pero cada vez me hace más daño. Y más. Y más.
No puedo estar pasándolo mal todos los días, pensando si habrá pasado algo o no, si tal, si cual... No puedo. Yo no me merezco estar llorando cada día o cada dos días. No sé qué merezco, pero esto tal y como está, no. Y me niego a seguir aguantando según qué cosas.

Te quiero y lo sabes, pero me haces daño. Hay momentos, veces, en las que me dueles. Y me dueles más de lo que piensas.
Ya ves, no sólo es la situación la que hiere, también eres tú y tu sal.
¿No tiene que dolerme que la prefirieses a ella antes que a mí? ¿O que te diga que no puedo más y no hagas nada para que esté mejor?

Te dije que no te diría un "o ella o yo". No quería.
Bueno, ya ves que lo he hecho. Imagina ahora cuánto me tiene que estar doliendo todo, imagina cómo tengo que estar por dentro, imagina lo agotada y desgastada que estoy.
Si has tenido algo o no, no me importa. Si lo tendrás o no, tampoco me importa. Lo que me importa y tengo muy claro es que no pienso tolerar ningún tipo de engaño o mentira. Quien desaprovecha una segunda oportunidad, no merece una tercera. Y tú vas por la segunda. Tú sabrás que haces con ella, porque por mucho que te quiera, no habrá una tercera.

Y duele toda esta mala racha, porque quiero pensar que sólo es una mala racha. Larga, mucho, pero tan sólo una mala racha.
Duele que digamos "vamos a salir de ésta, lo vamos a superar y estar bien" y que eso sólo dure un par de días; y después de ese par de días, sea por tu culpa, por la mía o por la suya, acabemos mal.
Esta tercera persona está destrozando todo. Aunque tú digas que no. Me está destrozando a mí. Me está quitando las ganas, me está quitando la felicidad. Y yo así, ni puedo ni me merezco estar.
Jode, ¿sabes? Que por una tipa como esa todo se esté yendo más a la mierda, y que sienta que te resistes a "soltarla" y no poder hacer nada para reflotar esto . Porque aunque quiera, con ella presente, no puedo.
La quiero fuera de juego, porque con ella presente, soy incapaz. Es como "vaya, hoy no ha hecho nada, ya lo hará mañana". Es un sinvivir, pensando cuándo actuará, cómo, cuánto me dolerá y cuánto discutiremos. Por su culpa.
Si supiese todo el daño que me hace y que hace a lo nuestro, quizá tuviese un orgasmo.

L, Me dueles, cabrona. Me dueles como no me ha dolido nadie. Ya no puedo contigo. Tú ganas. Me rindo. Yo ya no quiero pelear más contigo. Si él quiere, para ti el chico guapo.

Y esto va directamente para ti, gaturro, ya no puedo más, estoy sin fuerzas. O ella o yo. Me resigno a cualquier respuesta, porque yo no puedo seguir así, me hago pedazos. Elígela a ella y haz con ella lo que te plazca, no tiene por qué importarme entonces: yo ya no seré nada tuyo. O a mí. Y entonces, la necesito fuera de juego completamente. Si no estás dispuesto a eso, entonces creo que será mejor... ya sabes. Cada uno por su lado y a buscar la felicidad donde se pueda.
Es tu decisión.




Tú ya sabes quién soy.