Luna, qué bonita estás ésta noche. Ésta y todas,
menos cuando no estás. Que entonces no estoy yo. O quizás cuando tú no estás,
es cuando sí estoy; que es con menos frecuencia.
Entonces, ¿estoy cuando no estás o estás cuando no
estoy? Qué dilema, ¿eh? Tú ahí arriba, tan sola y yo aquí, tal vez más
sola aún. Pero mírate, hoy estás especialmente guapa. Y ni siquiera estás
llena. Pero bueno, yo también estoy vacía y no soy tan hermosa.
A ti nadie te supera, Luna. Tu tez tan blanca y tú
tan serena, tan pura. Tan elegante como siempre. Como cuando siendo yo pequeña,
creía que me seguías en el coche. Qué ingenua, ¿verdad? A mí, como si no
tuvieras cosa mejor que hacer que seguir un coche. Qué cosas, ¿eh? Antes
creía que me perseguías y ahora soy yo la que te busca a ti.
Luna, algún día bajarás, ¿no? Muchos enamorados te
prometieron a su amada. Pero tú te mantuviste firme, ahí arriba. Nunca bajes
por nadie que te prometa en vano. Nunca. Mereces ser de alguien que te merezca
y no de quien te ansíe, o más bien, de quien ansíe el amor de otro.
Luna, eres consciente de que muchas personas
querrían tener tu juventud eterna. Pero nunca desveles el secreto de tu
belleza. O muchas te retarían. Creerían que te pueden superar. A ti. La más
bella de todas. Luna.


Idol of Roses.
